Cuando nos preparamos para irnos de vacaciones todo parece más hermoso.
Hasta el tremendo calor que hace en Buenos Aires pasa desapercibido, total "me voy de vacionessssssss".
Y entre maleta y maleta un mate, canciones que suenan en la radio y hasta te dan ganas de ponerte a bailarlas.
El espíritu está de fiesta. Amo el verano, este sol increíble que se ve por las ventanas y que debe estar "tostando el cuerpo de algún ser por allí".
Amo viajar, irme de vaciones, saber que en un rato más estaré disfrutando de otro paisaje, otra gente (aunque en el fondo seamos los mismos).
El espíritu es el que cambia y te dibuja una sonrisa, borrando los gestos de preocupación de los días laborales.
Que vos cuando leas estas líneas, estés trambién disfrutando de la vida que es hermosa y "unica" no lo olvidemos nunca.
Besos. Hasta la vuelta Dios mediante.
domingo, 17 de enero de 2010
domingo, 10 de enero de 2010
Que pena que no sepamos decir "te quiero"
Cuesta vivir. Concertar con amigos, con la familia. A medida que el tiempo transcurre (como es lógico) vamos cambiando.
Hasta hoy me he resistido a creer que los sentimientos más profundos, esos lazos de familia que se gestaron en la panza de mi madre, se iban a romper, muy por el contrario sentía que ante la ausencia de ella se acrecentaría, nos haría más unidos y fuertes para enfrentar los imprevistos que la vida ofrece.
Creía que ese "cordón rojo" (al decir de algunos sabios que une a los seres humanos más allá de lo que conocemos) no se iba a cortar. Me equivoqué y digo hoy ME RINDO, NO ESPERO MÁS, ES LO QUE HAY.
La realidad es apubullante y daña el alma. Aunque con lágrimas te preguntes por qué. Cuánto no nos conocimos, cuánto nos equivocamos, cuánto me equivoqué.
Por más que trabaje en terapia estos sentimientos, no puedo despojarme de ellos. Quisiera arrancarlos (porque modificarlos no puedo) tendría que volver a nacer.
Cuando lo comento con amigos, compañeros ú otra gente dicen: Entendé "todo cambia" no es que no te demuestren el cariño, quizá no saben hacerlo pero te quieren.
Digo NOOOOO. Cuando uno quiere y siente es necesario decirlo, expresarlo, gritarlo. Sinó las palabras se mueren, los sentimientos se errumbran, no se ven ni se exteriorizan, se secan.
La vida es hoy. De qué sierve que alguna vez, cuando uno sólo sea recuerdo, digan cómo la quise.
Era tal o cual cosa. Fue alegre, reclamó afecto siempre (algunas veces me molestó por ello) me resultó pesada. Hoy digo cuánto la quise.
Y las palabras se murieron como se muere la gente. Sin entererse a veces qué significamos para el otro.
Necesitamos todo. El abrazo, el beso, la caricia, la palabra. Todo nuestro cuerpo es un receptor maravilloso que se alegra y vibra con esas expresiones.
Sin darnos cuenta vamos perdiendo lo más bello que tenemos, la expontaneidad. En este mundo que se va quedando sin valores, que se calcula hasta cuando se dá. Cuánto se dice, si es o nó conveniente. Le ponemos centímetros a las palabras, a los silencios.
Quizá esta tarde jóven de domingo, extraña, calurosa, con lluvia fuerte, con cielo oscuro y muy encapótado (como solía decir mi abuelo Juan en el campo), me hicieron reveer y profundizar esta herida del alma que llevo desde hace muchos años.
Alomejor alguna vez pueda sanarse. Deje de doler. Juro que no quiero que sea porque me volví "piedra".
Quiero seguir siendo campo verde, corola abierta, tierra fértil.
Poema esperanzador, palabras que arrullen, luna llena y cielo azul.
Hasta hoy me he resistido a creer que los sentimientos más profundos, esos lazos de familia que se gestaron en la panza de mi madre, se iban a romper, muy por el contrario sentía que ante la ausencia de ella se acrecentaría, nos haría más unidos y fuertes para enfrentar los imprevistos que la vida ofrece.
Creía que ese "cordón rojo" (al decir de algunos sabios que une a los seres humanos más allá de lo que conocemos) no se iba a cortar. Me equivoqué y digo hoy ME RINDO, NO ESPERO MÁS, ES LO QUE HAY.
La realidad es apubullante y daña el alma. Aunque con lágrimas te preguntes por qué. Cuánto no nos conocimos, cuánto nos equivocamos, cuánto me equivoqué.
Por más que trabaje en terapia estos sentimientos, no puedo despojarme de ellos. Quisiera arrancarlos (porque modificarlos no puedo) tendría que volver a nacer.
Cuando lo comento con amigos, compañeros ú otra gente dicen: Entendé "todo cambia" no es que no te demuestren el cariño, quizá no saben hacerlo pero te quieren.
Digo NOOOOO. Cuando uno quiere y siente es necesario decirlo, expresarlo, gritarlo. Sinó las palabras se mueren, los sentimientos se errumbran, no se ven ni se exteriorizan, se secan.
La vida es hoy. De qué sierve que alguna vez, cuando uno sólo sea recuerdo, digan cómo la quise.
Era tal o cual cosa. Fue alegre, reclamó afecto siempre (algunas veces me molestó por ello) me resultó pesada. Hoy digo cuánto la quise.
Y las palabras se murieron como se muere la gente. Sin entererse a veces qué significamos para el otro.
Necesitamos todo. El abrazo, el beso, la caricia, la palabra. Todo nuestro cuerpo es un receptor maravilloso que se alegra y vibra con esas expresiones.
Sin darnos cuenta vamos perdiendo lo más bello que tenemos, la expontaneidad. En este mundo que se va quedando sin valores, que se calcula hasta cuando se dá. Cuánto se dice, si es o nó conveniente. Le ponemos centímetros a las palabras, a los silencios.
Quizá esta tarde jóven de domingo, extraña, calurosa, con lluvia fuerte, con cielo oscuro y muy encapótado (como solía decir mi abuelo Juan en el campo), me hicieron reveer y profundizar esta herida del alma que llevo desde hace muchos años.
Alomejor alguna vez pueda sanarse. Deje de doler. Juro que no quiero que sea porque me volví "piedra".
Quiero seguir siendo campo verde, corola abierta, tierra fértil.
Poema esperanzador, palabras que arrullen, luna llena y cielo azul.
martes, 5 de enero de 2010
Humide sentir ante "semejante partida"
Querido Roberto Sánchez, querido y nunca olvidado "Sandro"................Estás cerca de mi casa (en el Congreso de la Nación) y no quise ni quiero ir a verte, porque seguirás en nosotros, en mí.
Sos uno de los últimos ídolos populares.
Recordaré tus canciones, esos poemas que las precedían que son maravillosos.
Tu humor, tu sonrisa siempre ante la adversidad y de frente a la vida.
Fuiste un luchador desde siempre. Te preservaste de la prensa, de los curiosos de siempre durante tus 64 años, pero necesitaste compartir con nosotros los argentinos, la gente del mundo, tu lucha en la salud.
La última batalla que emprendías con el trasplante múltiple, porque éramos tu flia.
Allí si nos necesitaste, y estuvimos con oraciones, con los mejores pensamientos. Mi espíritu presentía que ibas a estar de nuevo en el escenario cantando (como el gran Raphael).
No pudo ser. Perdimos en la cruel lucha.
Igual te amamos, sabemos que estás con tus queridos viejos y la gente que amaste en una de las tántas estrellas en el cielo.
Cantarás desde allí. Compondrás nuevas canciones y cuando sonrías, esa estrella se verá más fulgurante y sabremos que sos vos.
"Cosas de la vida" como dice tu canción. Hoy sos "Cosmos".
Que descanses con toda la paz que te supiste ganar.
Sos uno de los últimos ídolos populares.
Recordaré tus canciones, esos poemas que las precedían que son maravillosos.
Tu humor, tu sonrisa siempre ante la adversidad y de frente a la vida.
Fuiste un luchador desde siempre. Te preservaste de la prensa, de los curiosos de siempre durante tus 64 años, pero necesitaste compartir con nosotros los argentinos, la gente del mundo, tu lucha en la salud.
La última batalla que emprendías con el trasplante múltiple, porque éramos tu flia.
Allí si nos necesitaste, y estuvimos con oraciones, con los mejores pensamientos. Mi espíritu presentía que ibas a estar de nuevo en el escenario cantando (como el gran Raphael).
No pudo ser. Perdimos en la cruel lucha.
Igual te amamos, sabemos que estás con tus queridos viejos y la gente que amaste en una de las tántas estrellas en el cielo.
Cantarás desde allí. Compondrás nuevas canciones y cuando sonrías, esa estrella se verá más fulgurante y sabremos que sos vos.
"Cosas de la vida" como dice tu canción. Hoy sos "Cosmos".
Que descanses con toda la paz que te supiste ganar.
domingo, 27 de diciembre de 2009
El cambio es permanente
Nosotros debemos reinventarnos todos los días. Este tiempo es difícil (no sólo porque se acerca la finalización de un nuevo año y el comienzo de otro), sino porque además nosotros mismos vamos cambiando a cada instante.
A veces esas mutaciones son imperceptibles, otras es como una revolución fuerte que nos mueve los cimientos.
Cambian las células, cambia nuestro cuerpo, cambia lo externo y cuensta aceptar el mirarse al espejo y ver que la imagen que nos devuelve, ya no es aquélla que quisieramos conservar por siempre.
El rostro cambia de a poco. Va perdiendo esa esplendorosidad de los 20 años. También las formas corpóreas son diferentes (aunque internamente creamos que todo sigue"igual").
Es mucho más profundo el cambio interior. Ese que es imperceptible a la vista de los que nos conocen u observan.
De pronto somos más analíticos, cuestionadores. Seleccionamos lo que vamos a expresar, a compartir, con quien lo haremos.
Nuestras fibras se sencibilizan más en algunas posturas y se endurecen en otras.
(Cuando jóvenes los filtros eran otros, menos contaminados).
Y de pronto le damos valor a casi todas las cosas. Sabemos que lo que expresamos con gran conviccion quedará en el ó los otros por siempre. Será nuestro sello.
La vida toma otra dimensión. Nuestra mente está abierta a recibir información, transformarla si fuese necesario y trasmitirla.
Seleccionamos más las compañías transitorias y valoramos inifinitamente a los amigos que hemos sabido conservar a la largo de la existencia.
Preferimos de pronto estar solos a reunirnos de gente porque sinó, nos morimos de soledad.
Estar por estar no es ya una nececidad de vida o muerte. Saber realmente lo que nuestro espíritu necesita es prioritario y es allí que nos damos cuenta que realmente hemos ido cambiando. Es decir maduramos o nos hicimos viejos "casi, casi sin darnos cuenta".
¡¡¡Felíz 2010!!!
A veces esas mutaciones son imperceptibles, otras es como una revolución fuerte que nos mueve los cimientos.
Cambian las células, cambia nuestro cuerpo, cambia lo externo y cuensta aceptar el mirarse al espejo y ver que la imagen que nos devuelve, ya no es aquélla que quisieramos conservar por siempre.
El rostro cambia de a poco. Va perdiendo esa esplendorosidad de los 20 años. También las formas corpóreas son diferentes (aunque internamente creamos que todo sigue"igual").
Es mucho más profundo el cambio interior. Ese que es imperceptible a la vista de los que nos conocen u observan.
De pronto somos más analíticos, cuestionadores. Seleccionamos lo que vamos a expresar, a compartir, con quien lo haremos.
Nuestras fibras se sencibilizan más en algunas posturas y se endurecen en otras.
(Cuando jóvenes los filtros eran otros, menos contaminados).
Y de pronto le damos valor a casi todas las cosas. Sabemos que lo que expresamos con gran conviccion quedará en el ó los otros por siempre. Será nuestro sello.
La vida toma otra dimensión. Nuestra mente está abierta a recibir información, transformarla si fuese necesario y trasmitirla.
Seleccionamos más las compañías transitorias y valoramos inifinitamente a los amigos que hemos sabido conservar a la largo de la existencia.
Preferimos de pronto estar solos a reunirnos de gente porque sinó, nos morimos de soledad.
Estar por estar no es ya una nececidad de vida o muerte. Saber realmente lo que nuestro espíritu necesita es prioritario y es allí que nos damos cuenta que realmente hemos ido cambiando. Es decir maduramos o nos hicimos viejos "casi, casi sin darnos cuenta".
¡¡¡Felíz 2010!!!
domingo, 20 de diciembre de 2009
"Las despedidas"
Cuando llegan estas fechas, nos comenzamos a sentir diferentes.
En el interior de nosotros se van operando cambios o surgiendo recuerdos, que por momentos nos ponen eufóricos y otras un tánto melancólicos.
Yo intento mantener la esperanza, no dejando que la nostalgia por lo que no tengo (seres queridos, pareja, trabajos que formaron parte de mi vida, etc.) me pongan triste.
Por eso miro hacia adelante y espero que de algún lugar surja el milagro.
En principio el sábado tuvimos la despedida del año con algunos compañeros de Radio Belgrano.
Fue muy lindo verlos otra vez (ya que por razones de salud he estado ausente mucho tiempo).
El beso del encuentro, el qué lindo estás, te noto algo diferente que te queda bien. Bromas que nos hacían sonreir por todo y por nada.
Los rostros de los pocos que éramos pero que fuimos convencidos de pasarlo bien y de querer reencontrarnos y despedir una año más de vida, de trabajo compartido.
En particular lo viví más intensamente, porque ninguno de los presentes sabía que para mí, era la última reunión como "compañera de trabajo", ya que pasaría a ser ex, desde el momento en que me acogiera a los beneficios jubilatorios que son inminentes.
Sí que tuvo "el sabor de despedida". Una sensación agridulce pero que indudablemente alguna vez iba a suceder.
Lo tomé como un tránsito más de todo lo que he vivido y con inmenso agradecimiento a Dios que me permitió llegar a esa instancia, sintiendome fuerte, esperanzada y bien.
Una vez más "Gracias a la vida"
En el interior de nosotros se van operando cambios o surgiendo recuerdos, que por momentos nos ponen eufóricos y otras un tánto melancólicos.
Yo intento mantener la esperanza, no dejando que la nostalgia por lo que no tengo (seres queridos, pareja, trabajos que formaron parte de mi vida, etc.) me pongan triste.
Por eso miro hacia adelante y espero que de algún lugar surja el milagro.
En principio el sábado tuvimos la despedida del año con algunos compañeros de Radio Belgrano.
Fue muy lindo verlos otra vez (ya que por razones de salud he estado ausente mucho tiempo).
El beso del encuentro, el qué lindo estás, te noto algo diferente que te queda bien. Bromas que nos hacían sonreir por todo y por nada.
Los rostros de los pocos que éramos pero que fuimos convencidos de pasarlo bien y de querer reencontrarnos y despedir una año más de vida, de trabajo compartido.
En particular lo viví más intensamente, porque ninguno de los presentes sabía que para mí, era la última reunión como "compañera de trabajo", ya que pasaría a ser ex, desde el momento en que me acogiera a los beneficios jubilatorios que son inminentes.
Sí que tuvo "el sabor de despedida". Una sensación agridulce pero que indudablemente alguna vez iba a suceder.
Lo tomé como un tránsito más de todo lo que he vivido y con inmenso agradecimiento a Dios que me permitió llegar a esa instancia, sintiendome fuerte, esperanzada y bien.
Una vez más "Gracias a la vida"
domingo, 13 de diciembre de 2009
"Un año diferente"
En la vida nos van quedando grabados distintos momentos de la existencia.
Solemos decir qué bueno "lo recuerdo tánto" marcó un momento importantísimo para mi.
Qué situación horrible viví, creo que no me será fácil olvidarla.
Diversas expresiones que marcan los estados por los que todos atravesamos en nuestra existencia.
Para quien escribe no ha sido este un año fácil y seguramente será inolvidable.
Las razones fueron varias y de índole íntimamente privado. (En algún momento quizá pueda hacerlo público).
Sólo se me ocurre decir que a todos los que han estado en mi vida, a los que les simpatizo o nó. A los que sólo formaron parte de una charla amena, a los que me permitieron y viceversa, compartir un comentario, una sonrisa, un silencio, una lágrima, una lectura, una canción.
A aquéllos que compartieron partes de sus vidas por internet, con mails siempre esperados, con los Power Point que me hicieron emocionar o sonreir, muchas gracias.
A los que no me recordaron para nada igual gracias, porque me enseñaron "las diferencias".
Todos nos vamos enriqueciendo mientras aprendemos el difícil arte de vivir. Éste es un apredizaje largo y quizá eterno (aunque parezca una palabra muy pesada).
Por lo general el último mes del año siempre es reflexivo, de balances profundos y los saldos arrojados no siempre dan superavit, pero sirve y nos permite razonar mejor.
Por suerte de eso se trata y nó de números que son muchos más fríos y nos hablan sólo de cifras, nó de emociones y sensaciones.
Más que nunca gracias por haber estado allí del otro lado.
Solemos decir qué bueno "lo recuerdo tánto" marcó un momento importantísimo para mi.
Qué situación horrible viví, creo que no me será fácil olvidarla.
Diversas expresiones que marcan los estados por los que todos atravesamos en nuestra existencia.
Para quien escribe no ha sido este un año fácil y seguramente será inolvidable.
Las razones fueron varias y de índole íntimamente privado. (En algún momento quizá pueda hacerlo público).
Sólo se me ocurre decir que a todos los que han estado en mi vida, a los que les simpatizo o nó. A los que sólo formaron parte de una charla amena, a los que me permitieron y viceversa, compartir un comentario, una sonrisa, un silencio, una lágrima, una lectura, una canción.
A aquéllos que compartieron partes de sus vidas por internet, con mails siempre esperados, con los Power Point que me hicieron emocionar o sonreir, muchas gracias.
A los que no me recordaron para nada igual gracias, porque me enseñaron "las diferencias".
Todos nos vamos enriqueciendo mientras aprendemos el difícil arte de vivir. Éste es un apredizaje largo y quizá eterno (aunque parezca una palabra muy pesada).
Por lo general el último mes del año siempre es reflexivo, de balances profundos y los saldos arrojados no siempre dan superavit, pero sirve y nos permite razonar mejor.
Por suerte de eso se trata y nó de números que son muchos más fríos y nos hablan sólo de cifras, nó de emociones y sensaciones.
Más que nunca gracias por haber estado allí del otro lado.
domingo, 6 de diciembre de 2009
Este es mi homenaje, Angela María
Mañana Madre, hará un año más de tu partida. Sólo físicamente porque tu amor y recuerdo cada día se agiganta, acariciando el alma. Endulzando con sonrisas mis labios por los días que compartimos durante muchos años.
Me parece que la mejor manera de decirte cómo te quiero y cómo estás en mi, es con éste poema que es uno de los que más me gustan.
"Elegía a la muerte de las violetas"
Pedro Miguel Obligado
Como si se muriesen por el ruido
de estos tiempos absurdos, ya no queda
ni en las húmedas quintas, una sola violeta.
Su perfume que casi no es perfume,
sino reminiscencia,
se ha olvidado, lo mismo que las voces
de las personas muertas.
Flores que son miradas de las tardes,
caídas en la tierra;
cuyas corolas guardan todavía,
la obscuridad grande de las ojeras.
Vidas de tan intacta aristocracia,
que, por no sorprender con su belleza,
quisieron ser sombrías y pequeñas,
sin dejar de ser grandes, como el beso,
la sonrisa, la lágrima y la estrella.....
Hoy, en tanto que triunfran las campánulas,
el popular clavel, la rosa espléndida,
como novias románticas fallecen
cansadas de esperar a quien las deja.
Ya no hay quien las persiga en los barrancos,
y parece que nadie las quisiera:
sin duda, se escondieron demasiado
creyendo que bastaba su belleza;
Y se murieron sin vivir, lo mismo
que las cosas felices que se sueñan.
Pero un tiempo brotaban en el suelo
y él tenía algo azul, gracias a ellas........
Yo recuerdo que en casa, en el invierno,
siempre había en el centro de la mesa
de nuestro comedor, como un desquite
de la vulgaridad de la existencia,
de la sorda llovizna de las horas,
un silencioso ramo de violetas.
Y una dulzura espíritual, un íntimo
lirismo idealizaba nuestra cena;
y su tibio suspiro de ternura
nos afinaba el alma, como templan,
tan sólo por la gracia de su paso,
unos cuantos acordes, a una orquesta.
Y ellas, por un instante, conmovidas
bajo la luz eléctrica,
captaban la emoción de un sentimiento
y se caían sobre el agua fresca,
donde tal vez, soñando con un lago,
devolvían su alma a la belleza...........
Y ahora que ya no exiten y estoy sola,
sin flores en mi mesa,
me acuerdo del silencio que guardaban,
y querría aprender de su nobleza.
Y ahora que ya no existen
sino como unas vidas de leyenda,
como esos seres que en un álbum viejo,
sonríen con el aire de otra época
en toda casa de familia honrada,
en todo hogar donde la gente sueña,
cuando es de noche y es invierno y llueve,
en los momentos de emoción intensa
y el silencio es espiritual, se nota
que hay un vacío, porque faltan ellas.
Así querida madre, aún hoy hay un vació en nuestras mesas, porque la que falta eres Tú.
Me parece que la mejor manera de decirte cómo te quiero y cómo estás en mi, es con éste poema que es uno de los que más me gustan.
"Elegía a la muerte de las violetas"
Pedro Miguel Obligado
Como si se muriesen por el ruido
de estos tiempos absurdos, ya no queda
ni en las húmedas quintas, una sola violeta.
Su perfume que casi no es perfume,
sino reminiscencia,
se ha olvidado, lo mismo que las voces
de las personas muertas.
Flores que son miradas de las tardes,
caídas en la tierra;
cuyas corolas guardan todavía,
la obscuridad grande de las ojeras.
Vidas de tan intacta aristocracia,
que, por no sorprender con su belleza,
quisieron ser sombrías y pequeñas,
sin dejar de ser grandes, como el beso,
la sonrisa, la lágrima y la estrella.....
Hoy, en tanto que triunfran las campánulas,
el popular clavel, la rosa espléndida,
como novias románticas fallecen
cansadas de esperar a quien las deja.
Ya no hay quien las persiga en los barrancos,
y parece que nadie las quisiera:
sin duda, se escondieron demasiado
creyendo que bastaba su belleza;
Y se murieron sin vivir, lo mismo
que las cosas felices que se sueñan.
Pero un tiempo brotaban en el suelo
y él tenía algo azul, gracias a ellas........
Yo recuerdo que en casa, en el invierno,
siempre había en el centro de la mesa
de nuestro comedor, como un desquite
de la vulgaridad de la existencia,
de la sorda llovizna de las horas,
un silencioso ramo de violetas.
Y una dulzura espíritual, un íntimo
lirismo idealizaba nuestra cena;
y su tibio suspiro de ternura
nos afinaba el alma, como templan,
tan sólo por la gracia de su paso,
unos cuantos acordes, a una orquesta.
Y ellas, por un instante, conmovidas
bajo la luz eléctrica,
captaban la emoción de un sentimiento
y se caían sobre el agua fresca,
donde tal vez, soñando con un lago,
devolvían su alma a la belleza...........
Y ahora que ya no exiten y estoy sola,
sin flores en mi mesa,
me acuerdo del silencio que guardaban,
y querría aprender de su nobleza.
Y ahora que ya no existen
sino como unas vidas de leyenda,
como esos seres que en un álbum viejo,
sonríen con el aire de otra época
en toda casa de familia honrada,
en todo hogar donde la gente sueña,
cuando es de noche y es invierno y llueve,
en los momentos de emoción intensa
y el silencio es espiritual, se nota
que hay un vacío, porque faltan ellas.
Así querida madre, aún hoy hay un vació en nuestras mesas, porque la que falta eres Tú.
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